Encuentro del "Quilo" con el "Queco".


 Un cordial saludo a Jaime Quilodrán que hoy me envió esta foto que se tomó en el centro con el “Queco”

¿Cuál Queco? Le pregunté
El “Queco”rtaba el pelo
Estuve obligado a reírme del ingenio del soldado que siempre aflora de los labios del ¡QUILO”.
Del “Quilo” guardo grandes recuerdos, especialmente de esas instancias de tertulias “Esmeraldinas” de “SAN VIERNES”, al calor de una fría cerveza después del arduo trabajo del día, se descargaban los sudores del cansancio, transformándose en horas de alegría, en la cantina del casino, donde Jaime Quilodrán, sacaba todas sus dotes artísticas (después de unas "chelitas"), y nos agradaba la tarde cantando esa hermosa canción de Joaquín Sabina, cuyos versos decían,(por si la quieren cantar completa:)
Fue en un pueblo con mar
Una noche, después de un concierto
Tú reinabas detrás de la barra
Del único bar que vimos abierto
Cántame una canción al oído
Y te pongo un cubata
Con una condición: Que me dejes abierto
El balcón de tus ojos de gata
Loco por conocer los secretos de tu dormitorio
Esa noche canté al piano del amanecer
Todo mi repertorio
Los clientes del bar
Uno a uno se fueron marchando
Tú saliste a cerrar, yo me dije
Cuidado, chaval, te estás enamorando
Luego todo pasó, de repente
Tu dedo en mi espalda
Dibujó un corazón
Y mi mano le correspondió debajo de tu falda
Caminito al hostal, nos besamos
En cada farola
Era un pueblo con mar
Yo quería dormir contigo y tú no querías dormir sola
Y nos dieron las diez y las once
Las doce y la una, y las dos y las tres
Y desnudos al anochecer
Nos encontró la Luna
Nos dijimos adiós
Ojalá que volvamos a vernos
El verano acabó
El otoño duró lo que tarda en llegar el invierno
Y a tu pueblo el azar, otra vez
El verano siguiente
Me llevó y al final del concierto
Me puse a buscar tu cara entre la gente
Y no hallé quien de ti me dijera
Ni media palabra
Parecía como si
Me quisiera gastar el destino una broma macabra
No había nadie detrás de la barra
Del otro verano
Y en lugar de tu bar
Me encontré una sucursal del Banco Hispanoamericano
Tu memoria vengué
A pedradas contra los cristales
Sé que no lo soñé
Protestaba, mientras me esposaban los municipales
En mi declaración alegué
Que llevaba tres copas
Y empecé esta canción
En el cuarto donde aquella vez te quitaba la ropa
Y nos dieron las diez y las once
Las doce y la una, y las dos y las tres
Y desnudos al anochecer
Nos encontró la Luna
Y nos dieron las diez y las once
Las doce y la una, y las dos y las tres
Y desnudos al anochecer
Nos encontró la Luna.
SALUD!!!
Y del “QUECO”, como le llama el Quilo, sé que su nombre era José Salgado Morales. En verdad a veces me habría gustado indagar más de la vida de este amigo servicial y colaborador que se desempeñaba como peluquero. Lo único que recuerdo es que estuvo en mis tiempos de Servicio Militar, el año 1974, en la 1ra. Compañía. (Él era de la promoción 73), No sé en qué momento se contrató como peluquero, pero fue siempre muy servicial y buena persona.
De hecho hemos compartido algunas idas a Roca Roja cuando despedimos a Gajardo y rendimos homenaje a Urbano Valderas (Q.E.P.D.) que se hizo presente el cariñosamente llamado “Peluca”.
De este encuentro, me contaba Jaime, que el “Queco” les enviaba un cariñoso saludo a todos los miembros del “Esmeralda”, que fueron parte importante de su vida.
Hay que vivir hoy contentos y felices, abrazarnos en estas reuniones que organiza el Joaquín Gutiérrez (no el “Sabina) por que así tenemos la oportunidad de compartir, porque ya se empiezan a caer las hojas del calendario y uno nunca sabe el día ni la hora, y debemos estar preparados para la nunca esperada hora de partir…
Así que un abrazo a todos ustedes y agradecimiento al “Quilo” que nos mandó su foto con el “Queco” en la calle Matta hoy 19 de noviembre de 2025.

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