Mi apreciada y respetada Sra. María Canih uante: Aunque mi espíritu es de soldado infante, del “Esmeralda”, no he podido dejar de emocionarme con esa maravillosa historia del soldado niño Canihuante y un resumen de su vida entregada al Ejército por toda una larga vida, e iniciada en esos difíciles instantes en que debemos decidir nuestros caminos para salir de las lúgubres soledades e incertidumbres de la vida, enmendar nuestros rumbos y decidir por nuestra propia voluntad distintos caminos, poniendo como siempre la templanza y el valor de poner valientemente el “pecho a las balas”, e iniciar esa aventura sin fin marcada por la ilusión, por el ritmo acompasado de tambores y los clarines que evocan victorias, y nos llaman en esos enganches, a ingresar a las filas del Ejército, sabiendo que ser soldado nunca fue fácil, y decidir el destino con una...
Comentarios
Publicar un comentario